Presentación del libro: SITGES 50 AÑOS

Sep 17, 2018     feratum   0 Comment     Sin categoría

VIAJE POR EL FESTIVAL EN 50 AÑOS DE IMÁGENES
La exposición que acoge el festival de cine fantastico, horror y sci-fi, Feratum, quiere explicar la historia del festival paralelamente a la evolución del género con el soporte de cuatro ámbitos temáticos que han constituido el certamen a lo largo de estos cincuenta años: la animación, los zombis, el cine español y el cine asiático.

La animación y lo fantástico, en Sitges, son un binomio indisoluble. Particularmente cuando, a principios de los años noventa, el festival pone en marcha la sección Anima’t, que ha llevado a Sitges a los mejores animadores de cada momento, como Jan Svankmajer, Hayao Miyazaki, Ian Mackinnon, Peter Saunders o el estudio Aardman Animations. Los maestros del dibujo animado Satoshi Kon, Bill Plympton o Richard Williams son otros de los ilustres creadores que han pasado por la ciudad catalana.

Además, una animación icónica está presente en cada sesión de Sitges: la que generó Robert Balser, el artífice del film de The Beatles Yellow Submarine, sobre la imagen del gorila gigante creada por Ferran Freixa en 1983, que se ha convertido en imagen del certamen.

Uno de los grandes monstruos de lo fantástico son los zombis, criaturas que han despertado fascinación desde Night of the Living Dead (George A. Romero, 1968) para convertirse en unos de los personajes más populares del género. La fascinación por los muertos vivientes y el interés por lo desconocido encarnado en un hombre han atrapado a gran número de espectadores. Más recientemente, 28 Days Later… (Danny Boyle, 2002) o la saga Resident Evil (Paul W. S. Anderson, 2002) los han hecho renacer tanto en el cine como en otras expresiones artísticas. Una prueba de esta admiración del público hacia los zombis es el Sitges Zombie Walk, un desfile por las calles de Sitges de fans disfrazados de zombis que se lleva a cabo desde 2008.

En cuanto a la producción, Sitges siempre ha apostado por la nacional. En los años setenta el film No profanar el sueño de los muertos (Jordi Grau, 1974), inspirado en los muertos vivientes de George A. Romero, se convirtió en una película de culto, mientras que en los ochenta Més enllà de la passió (Jesús Garay, 1986), la primera producción catalana a competición, La capilla ardiente (Carlos Puerto, 1981) o La luna negra (Imanol Uribe, 1989) gozaron de gran reconocimiento. La década de oro del cine fantástico español, sin embargo, sería la de los noventa: con la impactante El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995) y el debut de Alejandro Amenábar con Tesis (1996), España se empezaría a revelar como un referente mundial en el género, algo que llevaría a los directores del certamen en ese momento, Àlex Gorina (1994-1998) y Roc Villas (1999-2000), a potenciar el terror español. Consolidarían esta buena salud, hasta posicionar el género en lo alto del panorama internacional, la saga [REC], dirigida entre 2007 y 2014 por Jaume Balagueró y/o Paco Plaza, y El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), que inaugura la edición. Aquel gran año del cine fantástico catalán abriría camino a nuevos realizadores como Nacho Vigalondo, Kike Maíllo, los hermanos Pastor o Jaume Collet-Serra, que tendrían una presencia relevante en futuras ediciones.

El festival, sin embargo, no solo ha prestado atención al cine de nuestro país. Otra de las cinematografías que ha privilegiado a lo largo de estos años es la asiática; Sitges ha programado desde sus inicios cine fantástico coreano, chino y japonés, algo en lo que fue pionero en Europa. En 1987, el cine asiático se afianza en el festival con el premio a los mejores efectos especiales para A Chinese Ghost Story, de Ching Siu-tung, máximo exponente del nuevo cine de Hong Kong, y en 1999 Ringu, de Hideo Nakata, conseguiría el galardón a la mejor película y a los mejores efectos especiales.

Actualmente, el cine asiático representa cerca de la mitad de la programación del festival, certificando así la veneración del público por un atractivo y lejano imaginario.

La exposición que acogemos se ocupa, también, de la imagen oficial del certamen desde 1968 hasta 2017, que ha evolucionado de las iniciales representaciones con referencias fílmicas a la incorporación, desde el año 2000, de mitos fantásticos y terroríficos, pasando por simbología inquietante y ecléctica que remite a la literatura y el cine fantásticos. El estilo de los carteles ha evolucionado de la mano de la diversidad de autores que los han elaborado, como Di Mamo, Pierrot, Bruno, Daza Rosas o Manel Sanjulián, algunos de los cuales han repetido encargo durante algunos años. Este año, y por séptimo año consecutivo, se encarga de ello la agencia China.

Uno de los artistas más recordados de los carteles del festival es, sin embargo, Ferran Freixa y el surrealismo de sus composiciones. El gorila inspirado en King Kong y creado por él será protagonista del certamen, junto con las iglesias de Sitges de Sant Bartomeu y Santa Tecla, a partir de 1995.

DE SERIE B AL NÚMERO 1: REVISAMOS LA EVOLUCIÓN DE UN GÉNERO
El festival optó, en sus orígenes, por especializarse en un género desprovisto de connotaciones políticas y, aunque la inclusión de la denominación fantástico en el nombre completo del festival ha sido intermitente, en esencia siempre ha estado presente. Durante estos años, el género fantástico ha evolucionado de una manera mucho más patente que otros, beneficiándose de forma creciente de las innovaciones tecnológicas hasta llegar a ser capital en la industria cinematográfica.

Cuando el festival inició su recorrido, las producciones de género fantástico eran de la llamada serie B o serie Z y con un fuerte protagonismo de los mitos clásicos. Hasta el año 1968, cuando el estreno de 2001: A Space Odyssey, de Stanley Kubrick, marcó un punto de inflexión que ha provocado que, a día de hoy, el fantástico sea uno de los géneros más reclamados por el público, con films dirigidos por los directores más reconocidos y con presupuestos millonarios. Más tarde, las premoniciones del siglo XXI, así como los robots o los cíborgs ganaron preeminencia, y hemos acabado confirmando que, en muchos casos, los films pueden anticipar el futuro. Así pues, si bien desde sus inicios el Festival de Sitges ha sido competitivo, no fue hasta la década de los 2000 que haría el estallido definitivo que lo convertiría en “el Cannes de lo fantástico”. Un salto cualitativo provocado por nuevos contactos con grandes compañías, por el incremento de la presencia asiática y el cine de animación, y por la explotación de las nuevas posibilidades de realidad virtual, potenciando al mismo tiempo la producción española.

Esta ascensión progresiva y firme del género fantástico y del festival se hará patente a través de la selección de títulos que la Filmoteca proyectará paralelamente a la exposición. El ciclo de películas abrirá con la mezcla de humor y horror de The Evil Dead (Sam Raimi, 1981) e incluirá éxitos como The Exorcist (William Friedkin, 1973), que Sitges estrenó en primicia en España después de dos años de censura, y remakes como The Thing (John Carpenter, 1982). La violencia estará representada con Hostel (Eli Roth, 2005), recuperaremos la intelectualidad experimental de The Pillow Book (Peter Greenaway 1996), la premonitoria The Parasite Murders (David Cronenberg, 1975) y el clásico Reservoir Dogs (Quentin Tarantino, 1992). Si bien no todos los films programados han sido los ganadores de sus respectivas ediciones, todos son obras que permiten trazar de manera representativa el recorrido del género fantástico a través del festival.

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